miércoles, 19 de diciembre de 2007

LESIONES MUSCULARES

Cualquier músculo puede sufrir lesiones durante el acto deportivo y estas pueden ser definidas como:” Contracturas- Distensiones ó Desgarros propiamente dichos”.
Dentro del rubro deportistas amateur así como también profesional, indica ello una franja etaria determinada y las diferencia de aquellas, consideradas patrimonio de los años vividos ó producto de enfermedades generadoras de lesiones por deterioros ó deficiencias nutricionales y por toxemias de origen metabólico y tumorales.

Luego de clasificarlas en heridas patrimonio de la actividad física podemos agregar en generalidades que se observa su aparición con mayor frecuencia, en el desarrolllo de una competición ó durante la práctica semanal cuya causa sería la suma de gestos repetidos.
Sabemos que existen métodos de entrenamiento fraccionados bajo control cronométrico con tiempos de reposo limitados . Ello genera sobrecarga de esfuerzo muscular y depende del cuidado personal de cada deportista y su nutrición, el resultado post esfuerzos dado que estan expuestas las fibras musculares a múltiples episodios de distensiones ó máximas elongaciones repetitivas, siendo sus inserciones óseas ó tendinosas las que tanto lo padecen.
El biotipo del deportista parece intervenir en cierta medida ó sea que el brevilíneo está más expuesto a la lesión que el longilíneo. Luego las mujeres por tonicidad muscular ó mayor laxitud genética, presentan menos lesiones de este tipo que nos ocupa.

CONTRACTURA MUSCULAR O ESPASMO MUSCULAR

Así denominado se aplica a las fibras musculares y/o grupos musculares que en variadas situaciones determinan un espasmo doloroso ó contractura como síntoma, dado que es lo que siente el deportista en un momento determinado durante el juego. Es definido por aquel, como una fuerza compresiva localizada la cual genera dolor y limitación. Y es corroborado por nosostros, como la antesala al desgarro si continua en el esfuerzo.

La etiología es diversa y vá desde la intoxicación con ácido láctico dada la acumulación en los tejidos al finalizar el partido. Así se comprueba que nunca en sujetos bien entrenados ocurre una contractura muscular por ácido láctico al comienzo de la competencia, siempre será en los últimos instantes.

Hemos comprobado desde ya que el ác.láctico genera vasoconstricción y por ello el espasmo doloroso. Luego en el deporte de alta competencia se suman elementos importantes como el efecto vasoconstrictor del stres ó el traumatismo directo observado en el impacto de la rodilla contra la cara externa del muslo, reconocida dicha acción como “la paralítica”.

Durante varios años de experiencia vivida en fútbol profesional hemos podido catalogar a la lesión muscular como la lesión del debut. Muchos la padecieron y concuerda con la teoría del stres. Sin ir más lejos y por ser el episodio conocido por todos, Diego Maradona se desgarra en su debut en Boca año 1981 estando yo presente.Ocurrió justo luego de una semana de arduas negociaciones para su incorporación, hecho éste que indudablemente lo afectó anímicamente, considerando la importancia del partido por el cual se presentaba en sociedad, con la camiseta azul y oro.

Traumatológicamente será entonces la contractura un espasmo fibrilar por fatiga ó traumatismo contuso romo, cuya evolución hasta el alta vá desde 7 a 10 dias.


DISTENSIÓN

En este rubro se encuentran las elongaciones fibrilares de un grupo muscular, realizadas más allá de lo que su anatomía tiene previsto. Dicha elongación forzada durante el transcurso de una acción y en máxima extensión de las fibras musculares, genera dolor aún sin llegar a la lesión de alguna de aquellas.

Sabido es que un grupo muscular tiene dos puntos de anclaje ó enthesos ó inserciones óseas. A partir de allí el músculo se elonga y contrae en los movimientos de todos los dias.
Ese huso muscular cuando se activa lo hace a expensas de sus dos inserciones logrando su máxima extensión, si la solicitud de movimiento excediera el recorrido anatómico permitido, puede causar dolor é impotencia funcional, conocido este síntoma como distensión post esfuerzo. Si aún sigue más allá dicha exigencia de movimiento, puede generarse la lesión muscular. En este caso estaríamos en presencia de un desgarro que implica a una ó varias fibras.
La evolución de dicha lesión se considera estadísticamente favorable, dentro de los primeros quince dias. Ello le permite al deportista reaparecer corroborando previamente, con ecografias negativas.


DESGARROS

Puede ocasionarse sin contractura ó distensión previa, dada la magnitud del esfuerzo al cual fue sometido el músculo en cuestión.
Tanto el cuidado del deportista ó entrenamiento invisible, como la profilaxis a cargo de médicos, preparadores físicos y técnicos en cuanto al volúmen del trabajo diario, hará que disminuya la posibilidad de lesión muscular.
No importa la cantidad de miofibrillas lesionadas en el episodio de desgarro para determinar fehacientemente el diagnóstico, en cambio si interesa dicha cantidad en controles ecográficos en cuanto al pronóstico, que asegura los tiempos de rehabilitación y reaparición en los campos de juego.

Generalmente a mayor grado de lesión fibrilar mayor será el tiempo de rehabilitación .
La ecografía y aún más la resonancia magnética, colaboraron mucho en cuanto al ritmo de las evoluciones de esta patología, dado que previo a dichos estudios el desarrollo del tratamiento y el alta, eran determinados por la semiología y la experiencia personal de cada traumatólogo tratante.

Actualmente la prolija semiología es corroborada mediante los distintos estudios por imágenes, ello asegura un diagnóstico precoz y su inmediata rehabilitación. Tal es así que la importante estadística de desgarros musculares resueltos quirúrgicamente en los años 70, fué declinando tanto que es muy difícil hoy hablar de actos quirúrgicos en patologías musculares. Solo queda reservado para aquellas adherencias por secuelas de fibrosis crónicas las que generan dolor especialmente al shotear.

Los tratamientos siempre han sido fisiokinésicos con una evolución promedio para el juego, entre 21 y 30 dias desde el dia de la lesión.